- Sé continuamente consciente, diligente y hábil en tu búsqueda del Camino.
- El Karate es como el agua hirviendo: sin calor vuelve a su estado tibio.
Aquí pueden verse los preceptos del Niju Kun que he comentado hasta ahora
Estos preceptos, pueden ser tratados como uno sólo y se resumen de la siguiente manera: para aprender y dominar cualquier actividad en la vida hay que ser constante y dedicarse en cuerpo y alma a su práctica y estudio.
Como otros muchos preceptos que forman el Niju Kun de Gichin Funakoshi, estos no se interpretan de manera técnica, sino que tiene que ver con la personalidad y la disponibilidad del practicante adecuadas para el entrenamiento correcto del karate.
La constancia en el entrenamiento, es quizás uno de los aspectos que más cuesta adquirir y uno de los factores más importantes que marcan nuestra progresión en la práctica del karate. Poco se puede progresar en el Karate si nuestra práctica se limita a temporadas, dejando pasar varios meses o incluso años entre los periodos de práctica, por muy intensa que esta sea.
En el primer axioma hay dos palabras que me parecen muy significativas, diligente y hábil. Diligente, porque debemos ser cuidadosos y exactos en nuestras acciones y entrenamientos, lo que hará que nuestra técnica y facultades físicas mejoren, y hábiles, para ser capaz de reconocer nuestras limitaciones e intentar superarlas cada día.
Ambos mandatos hablan de lo importante que es la práctica constante y rigurosa del karateka, algo difícil de conseguir en los tiempos actuales, entre el trabajo, la familia, las amistades, etc. Es complicado organizar nuestra vida y sacar unas cuantas horas semanales para entrenar sin perder otras cosas.
Incluso después de haber conseguido ese hueco y tener la costumbre de acudir al entrenamiento de una forma asidua, el cómo nos impliquemos con la actividad y el cómo la entrenemos, tendrán mucho que ver en nuestra progresión como karatekas. Si somos holgazanes, si no hay esfuerzo, si en cada sesión no nos esforzamos al máximo será imposible la mejora, ya que para mejorar hay que forzar al cuerpo a que sobrepase sus límites.
Este aspecto es quizás el que más nos cuesta a los practicantes y que muchos profesores no saben o no pueden corregir entre sus alumnos, ya que depende mucho de la personalidad de cada uno. Se tiende a estancarse y dejar de esforzarse, como dice el segundo precepto, se vuelve al estado tibio, siendo muy complicado retomar el entrenamiento de alta intensidad, ya que salir de la comodidad para volver al sacrificio y el cansancio es un proceso desagradable y tedioso.
Llegar al estancamiento y a la comodidad es muy sencillo, se comienza por esforzarse poco en los entrenamientos y se sigue por faltar a clase. Poco a poco, casi sin darnos cuenta nos estancamos, y lo peor de todo es que cuando nos aprietan y nos obligan a esforzarnos, renegamos y refunfuñamos, utilizando excusas vanas y vacías, porque no queremos hacer algo que sabemos nos va a hacer sufrir físicamente.
Es muy complicado salir de esa espiral, así que es mejor no llegar a entrar nunca en ella. El instructor debe alentar a los alumnos para que el entrenamiento sea siempre al máximo nivel de exigencia posible y el alumno debe implicarse con el Karate para poder marcar claramente sus objetivos y buscarlos con empeño.
En conclusión, estos dos preceptos, nos indican que cada día de entrenamiento debe realizarse dando todo de nosotros mismos, intentando traspasar nuestros límites y mejorar en cada acción, algo complicado de realizar continuamente, pero la única manera de mejorar en nuestro Karate.
Como otros muchos preceptos que forman el Niju Kun de Gichin Funakoshi, estos no se interpretan de manera técnica, sino que tiene que ver con la personalidad y la disponibilidad del practicante adecuadas para el entrenamiento correcto del karate.
La constancia en el entrenamiento, es quizás uno de los aspectos que más cuesta adquirir y uno de los factores más importantes que marcan nuestra progresión en la práctica del karate. Poco se puede progresar en el Karate si nuestra práctica se limita a temporadas, dejando pasar varios meses o incluso años entre los periodos de práctica, por muy intensa que esta sea.
En el primer axioma hay dos palabras que me parecen muy significativas, diligente y hábil. Diligente, porque debemos ser cuidadosos y exactos en nuestras acciones y entrenamientos, lo que hará que nuestra técnica y facultades físicas mejoren, y hábiles, para ser capaz de reconocer nuestras limitaciones e intentar superarlas cada día.
Ambos mandatos hablan de lo importante que es la práctica constante y rigurosa del karateka, algo difícil de conseguir en los tiempos actuales, entre el trabajo, la familia, las amistades, etc. Es complicado organizar nuestra vida y sacar unas cuantas horas semanales para entrenar sin perder otras cosas.
Incluso después de haber conseguido ese hueco y tener la costumbre de acudir al entrenamiento de una forma asidua, el cómo nos impliquemos con la actividad y el cómo la entrenemos, tendrán mucho que ver en nuestra progresión como karatekas. Si somos holgazanes, si no hay esfuerzo, si en cada sesión no nos esforzamos al máximo será imposible la mejora, ya que para mejorar hay que forzar al cuerpo a que sobrepase sus límites.
Este aspecto es quizás el que más nos cuesta a los practicantes y que muchos profesores no saben o no pueden corregir entre sus alumnos, ya que depende mucho de la personalidad de cada uno. Se tiende a estancarse y dejar de esforzarse, como dice el segundo precepto, se vuelve al estado tibio, siendo muy complicado retomar el entrenamiento de alta intensidad, ya que salir de la comodidad para volver al sacrificio y el cansancio es un proceso desagradable y tedioso.
Llegar al estancamiento y a la comodidad es muy sencillo, se comienza por esforzarse poco en los entrenamientos y se sigue por faltar a clase. Poco a poco, casi sin darnos cuenta nos estancamos, y lo peor de todo es que cuando nos aprietan y nos obligan a esforzarnos, renegamos y refunfuñamos, utilizando excusas vanas y vacías, porque no queremos hacer algo que sabemos nos va a hacer sufrir físicamente.
Es muy complicado salir de esa espiral, así que es mejor no llegar a entrar nunca en ella. El instructor debe alentar a los alumnos para que el entrenamiento sea siempre al máximo nivel de exigencia posible y el alumno debe implicarse con el Karate para poder marcar claramente sus objetivos y buscarlos con empeño.
En conclusión, estos dos preceptos, nos indican que cada día de entrenamiento debe realizarse dando todo de nosotros mismos, intentando traspasar nuestros límites y mejorar en cada acción, algo complicado de realizar continuamente, pero la única manera de mejorar en nuestro Karate.


1 comentarios:
A la hora de interpretar los preceptos de Funakohi, hay que tener presente, que era un hombre de una gran espirtulidad. En el katare se da una paradoja unica en las artes marciales japonesas. Todad tiene el sufijo DO, lo que le da un marcado caracter budista. Pero en karate se cambia el kanji del termino kara, que hacia referen cia a la dinastia china, por el de significaco vacio. Con una clara implicacion de vacuidad espiritula claramente sintoista. Esta idea es la que en mi oponion marca estos preceptos de entrenanar con diligencia, en el sentido de como si fuese el ultimo, estado presente mental y fisicamente en el momento que vivimos, interirizandolo. Todo ello, unido al entrenamiento fisicamnete extrem, nos lleva a un estado modificado de conciencia, que nos hace que la practica y el aprendizaje se interiorice de una manera muy especial y que solo se puede comprender con la practica.
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