Me parece una entrada muy interesante en tu blog, que refleja la actualidad mediática del karate de competición.
Efectivamente, como bien comentas, el Karate no sabe venderse, aunque creo que el problema es mucho más profundo.
Creo que el concepto de competición que existe en el Karate de la WKF no es vendible y tiene que ver mucho con las normas y el sistema de competición que se utiliza. Voy a citar unos ejemplos para mostrar claramente este hecho. En fútbol, todo el mundo sabe que cuando el balón pasa la línea blanca que hay en la portería es gol. En ciclismo, el primero que llega a la meta gana la carrera, al igual que en las motos o en el automovilismo. En boxeo o en MMA (Mixed Martial Arts), cuando uno de los contendientes está tendido en el suelo KO, ha perdido el combate. Para el público de estos deportes las reglas son sencillas y claras, el espectador no tiene problema para ver lo que está pasando en el partido o en la carrera.
En cambio, el Karate, visto desde el ámbito del espectador no es tan claro, las acciones de los competidores son tan rápidas que el profano en la materia no entiende por qué se ha concedido un punto o una amonestación. Incluso nos pasa a los propios karatekas que en muchas ocasiones no tenemos claro por qué gana un contendiente u otro, sobre todo en las pruebas de kata.
En esta categoría, donde se supone que debería ganar el competidor más técnico, ni siquiera se tiene una normativa que diga quién gana. Muchas veces se oye en las finales de los campeonatos importantes que cualquiera de los dos podría haber ganado ese encuentro. Algo inaceptable, porque para que el público aprecie y distinga el trabajo de un campeón de alguien que no lo es, debe haber algo sencillo que le diga porque gana ese competidor y no otro. Debería existir un mismo baremo y estilo para todos los competidores, de forma que los katas estuvieran unificados en su forma de realización para que el espectador y los árbitros pudieran identificar claramente los errores y las diferencias entre los contendientes. Quizás se podría plantear un sistema de puntuación parecido al de la gimnasia rítmica, donde cada juez podría medir un aspecto específico del ejercicio, el kime, el kihon, la expresividad, etc.
En combate tampoco están las cosas adecuadas para que el espectador las entienda fácilmente, como anteriormente he comentado, las acciones son demasiado rápidas y en muchas ocasiones el espectador no tiene la capacidad ni los conocimientos adecuados para analizar que está pasando en el combate. Hay muchos gestos diferenciados del panel arbitral y la presencia arbitral es tan alta que el espectador necesita un profundo conocimiento de la normativa para saber que está pasando, porque entre penalizaciones de categoría 1 ó 2, puntuaciones de tres formas diferentes, tiempos, árbitros con banderas, y demás, sino se conoce la normativa, el espectador no sabe qué pasa en el tatami.
En tu artículo comparas el karate con otros deportes, como el ciclismo, el boxeo o el golf. No creo que tu enfoque sea el adecuado. Por ejemplo, personalmente creo que precisamente uno de los problemas del karate de competición es su excesivo dinamismo. La comparativa es muy simple, una etapa de ciclismo dura al menos 3 horas, un combate de boxeo profesional se puede llegar a decidir en 12 asaltos de 3 minutos, o una carrera de coches dura una hora y media. Hay espectáculo durante un cierto tiempo que sirve para entretener al espectador durante un buen rato. Un combate de karate, incluyendo las interrupciones que realiza el árbitro, no dura más de 5 minutos. Esto hace que no sea vendible, ya que si se retransmitiera por televisión, la publicidad duraría más que el combate.
Para que el karate de competición triunfe y sea reconocido como otros deportes, debería cambiar el concepto y dar espectáculo durante mucho más tiempo.
Dices que el karate es un deporte limpio, efectivamente, demasiado limpio. Hace tiempo salió una encuesta entre los espectadores de la Fórmula 1 en la que se decía que los espectadores querían ver adelantamientos y accidentes. En boxeo o en eventos como el UFC (Ultimate Fighting Championship) los momentos más álgidos y de más audiencia se producen en las victorias por KO. Quizás algo más de “carnaza” haría que el karate fuera más seguido. El karate es tan limpio que al tener que controlar los golpes los competidores, el espectador no entiende cuando a alguien le golpean fuerte se penalice. El karate debería mostrar un poco más de contacto para dar mayor sensación de realismo.
Sigues en tu artículo comentando el tema de los patrocinios, personalmente, creo que no tienes razón, que una marca comercial ponga dinero en un evento deportivo no tiene nada que ver con “asociarse a los valores tradicionales del Karate” sino con ganar dinero con la publicidad que se genera.
Mientras escribo esta respuesta estoy viendo el UFC 98, un evento de artes marciales mixtas y me sirve de perfectamente de ejemplo. Me llama poderosamente la atención que se realiza en el MGM Grand Garden Arena, uno de los mayores casinos de Las Vegas, las gradas están llenas, más de 12.000 espectadores, y se retransmite en directo a varios países a través de pago por visión e internet, repartiendo más de 100.000 dólares en ganancias para los ganadores de los combates. Si observamos cualquier carrera de Fómula 1 o eventos de talla internacional como Roland Garros, veremos grandes patrocinadores que aportan grandísimas cantidades de dinero para que su nombre aparezca por todas las televisiones. También los ganadores deben obtener grandes premios, Roger Federer, por ejemplo, en el último Master de Madrid se embolsó 585.000€.
Hay algo que sí comparto contigo, si el karate competitivo quiere triunfar y darse a conocer debe avanzar hacia el profesionalismo, quizás tomando como ejemplo al tenis y al circuito de la ATP o de la Fómula 1. El karate debería tener muchos más eventos donde los premios fueran cuantiosos y la cobertura tanto televisiva como publicitaria adecuada. Todavía recuerdo cuando se celebró en Madrid el campeonato del mundo de karate en el 2002 y nadie ajeno al karate se enteró. Era la competición más importante del año y sólo hubo unas pocas notas en los periódicos.
Para que el karate de competición triunfe debe dar mucho más espectáculo y ser mucho más claro para el espectador. Un campeonato del mundo no debería resolverse en un solo fin de semana, debería solucionarse a lo largo de toda una temporada. Además, no importa que el karate sea olímpico o no, tenemos el caso del tenis, donde las olimpiadas son un evento más en el calendario.
En conclusión, y aunque yo no estoy muy de acuerdo con el karate de competición, para que el karate triunfe como espectáculo debería cambiar su filosofía y apostar por modelos como el UFC, la Fómula 1 o el tenis.
Efectivamente, como bien comentas, el Karate no sabe venderse, aunque creo que el problema es mucho más profundo.
Creo que el concepto de competición que existe en el Karate de la WKF no es vendible y tiene que ver mucho con las normas y el sistema de competición que se utiliza. Voy a citar unos ejemplos para mostrar claramente este hecho. En fútbol, todo el mundo sabe que cuando el balón pasa la línea blanca que hay en la portería es gol. En ciclismo, el primero que llega a la meta gana la carrera, al igual que en las motos o en el automovilismo. En boxeo o en MMA (Mixed Martial Arts), cuando uno de los contendientes está tendido en el suelo KO, ha perdido el combate. Para el público de estos deportes las reglas son sencillas y claras, el espectador no tiene problema para ver lo que está pasando en el partido o en la carrera.
En cambio, el Karate, visto desde el ámbito del espectador no es tan claro, las acciones de los competidores son tan rápidas que el profano en la materia no entiende por qué se ha concedido un punto o una amonestación. Incluso nos pasa a los propios karatekas que en muchas ocasiones no tenemos claro por qué gana un contendiente u otro, sobre todo en las pruebas de kata.
En esta categoría, donde se supone que debería ganar el competidor más técnico, ni siquiera se tiene una normativa que diga quién gana. Muchas veces se oye en las finales de los campeonatos importantes que cualquiera de los dos podría haber ganado ese encuentro. Algo inaceptable, porque para que el público aprecie y distinga el trabajo de un campeón de alguien que no lo es, debe haber algo sencillo que le diga porque gana ese competidor y no otro. Debería existir un mismo baremo y estilo para todos los competidores, de forma que los katas estuvieran unificados en su forma de realización para que el espectador y los árbitros pudieran identificar claramente los errores y las diferencias entre los contendientes. Quizás se podría plantear un sistema de puntuación parecido al de la gimnasia rítmica, donde cada juez podría medir un aspecto específico del ejercicio, el kime, el kihon, la expresividad, etc.
En combate tampoco están las cosas adecuadas para que el espectador las entienda fácilmente, como anteriormente he comentado, las acciones son demasiado rápidas y en muchas ocasiones el espectador no tiene la capacidad ni los conocimientos adecuados para analizar que está pasando en el combate. Hay muchos gestos diferenciados del panel arbitral y la presencia arbitral es tan alta que el espectador necesita un profundo conocimiento de la normativa para saber que está pasando, porque entre penalizaciones de categoría 1 ó 2, puntuaciones de tres formas diferentes, tiempos, árbitros con banderas, y demás, sino se conoce la normativa, el espectador no sabe qué pasa en el tatami.
En tu artículo comparas el karate con otros deportes, como el ciclismo, el boxeo o el golf. No creo que tu enfoque sea el adecuado. Por ejemplo, personalmente creo que precisamente uno de los problemas del karate de competición es su excesivo dinamismo. La comparativa es muy simple, una etapa de ciclismo dura al menos 3 horas, un combate de boxeo profesional se puede llegar a decidir en 12 asaltos de 3 minutos, o una carrera de coches dura una hora y media. Hay espectáculo durante un cierto tiempo que sirve para entretener al espectador durante un buen rato. Un combate de karate, incluyendo las interrupciones que realiza el árbitro, no dura más de 5 minutos. Esto hace que no sea vendible, ya que si se retransmitiera por televisión, la publicidad duraría más que el combate.
Para que el karate de competición triunfe y sea reconocido como otros deportes, debería cambiar el concepto y dar espectáculo durante mucho más tiempo.
Dices que el karate es un deporte limpio, efectivamente, demasiado limpio. Hace tiempo salió una encuesta entre los espectadores de la Fórmula 1 en la que se decía que los espectadores querían ver adelantamientos y accidentes. En boxeo o en eventos como el UFC (Ultimate Fighting Championship) los momentos más álgidos y de más audiencia se producen en las victorias por KO. Quizás algo más de “carnaza” haría que el karate fuera más seguido. El karate es tan limpio que al tener que controlar los golpes los competidores, el espectador no entiende cuando a alguien le golpean fuerte se penalice. El karate debería mostrar un poco más de contacto para dar mayor sensación de realismo.
Sigues en tu artículo comentando el tema de los patrocinios, personalmente, creo que no tienes razón, que una marca comercial ponga dinero en un evento deportivo no tiene nada que ver con “asociarse a los valores tradicionales del Karate” sino con ganar dinero con la publicidad que se genera.
Mientras escribo esta respuesta estoy viendo el UFC 98, un evento de artes marciales mixtas y me sirve de perfectamente de ejemplo. Me llama poderosamente la atención que se realiza en el MGM Grand Garden Arena, uno de los mayores casinos de Las Vegas, las gradas están llenas, más de 12.000 espectadores, y se retransmite en directo a varios países a través de pago por visión e internet, repartiendo más de 100.000 dólares en ganancias para los ganadores de los combates. Si observamos cualquier carrera de Fómula 1 o eventos de talla internacional como Roland Garros, veremos grandes patrocinadores que aportan grandísimas cantidades de dinero para que su nombre aparezca por todas las televisiones. También los ganadores deben obtener grandes premios, Roger Federer, por ejemplo, en el último Master de Madrid se embolsó 585.000€.
Hay algo que sí comparto contigo, si el karate competitivo quiere triunfar y darse a conocer debe avanzar hacia el profesionalismo, quizás tomando como ejemplo al tenis y al circuito de la ATP o de la Fómula 1. El karate debería tener muchos más eventos donde los premios fueran cuantiosos y la cobertura tanto televisiva como publicitaria adecuada. Todavía recuerdo cuando se celebró en Madrid el campeonato del mundo de karate en el 2002 y nadie ajeno al karate se enteró. Era la competición más importante del año y sólo hubo unas pocas notas en los periódicos.
Para que el karate de competición triunfe debe dar mucho más espectáculo y ser mucho más claro para el espectador. Un campeonato del mundo no debería resolverse en un solo fin de semana, debería solucionarse a lo largo de toda una temporada. Además, no importa que el karate sea olímpico o no, tenemos el caso del tenis, donde las olimpiadas son un evento más en el calendario.
En conclusión, y aunque yo no estoy muy de acuerdo con el karate de competición, para que el karate triunfe como espectáculo debería cambiar su filosofía y apostar por modelos como el UFC, la Fómula 1 o el tenis.


2 comentarios:
Gracias por tu respuesta, muy larga ;-) y completa. La verdad es que este tema da para muchas tardes de cañitas después de entrenar (que, al final, es lo mejor del Karate, o casi)
Opino que el Karate puede seguir siendo como es y venderse mejor. Es verdad que no vamos a ocupar nunca una primera página de un periódico deportivo, pero si te fijas en lo que pasa en Francia, estamos a años luz. Allí he visto artículos en periódicos locales hablando de cuántos residentes de tal o cual localidad habían aprobado un examen de cinturón negro. Y por supuesto, aparecen los resultados de la selección gala en los periódicos de tirada nacional.
En cuanto al tema de patrocinios... Es más complicado que todo eso. Medir las ventas que reporta un patrocinio es poco menos que imposible. Visto como empresa, se hace sobre todo por temas de imagen. Iberdrola se deja una millonada en la America's Cup no tanto por salir en la tele como por la imagen de "energías renovables y limpias, compromiso con el medio ambiente, compromiso con el deporte, etc". Al final un patrocinio se convierte en una campaña de responsabilidad social corporativa para la empresa en cuestión que además desgrava. Lo que pasa es que las Federaciones no se mueven como deberían. No es fácil, pero tampoco imposible.
Lo dicho, da para muchas tardes de discusiones :-) De todas formas seguiré hablando de ello en el blog.
Totalmente de acuerdo en la absoluta imposibilidad para el espectador profano (y para el 70% de los karatecas) de entender qué demonios está pasando en una competición de Karate WKF. Creo que el Karate se mira su ombligo excesivamente, en este sentido. Hay que levantar la mirada.
Aprovecho para pedirte, si no es mucha molestia, si pudieras cambiar el enlace que figura a la derecha en tu blog, "Vidas cruzadas, vías paralelas", por Karate y deporte, que el otro título lo cambié hace tiempo. Muchas gracias y un saludo !
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