lunes, 9 de febrero de 2009

Kamae es para los principiantes; más adelante, uno se coloca de pie en shizentai

Comentario sobre otro de los 20 preceptos de Gichin Funakoshi. Ahora el precepto número 17. Se pueden ver aquí los preceptos que ya he analizado.

Normalmente el término "kamae" se traduce como "guardia", haciendo referencia tanto a la postura que asume el karateka como a la disposición mental con la que afronta una situación límite. También, habiendo consultado otras fuentes, se puede traducir como "postura". Y es en esta definición donde creo que radica otra de las claves de este precepto.

La mayoría de los textos que he consultado sobre este tema hacen referencia al estado mental que ha de tener el practicante a la hora de aplicar las técnicas. Pero tiene otra posible interpretación a nivel técnico, muy interesante, que no suele ser comentada.

Este precepto tiene mucho que ver con otro que dice: “debe dejarse la mente en libertad”. Hace referencia al estado en el que debe estar nuestra mente al realizar las acciones.

En Karate, existe una frase que dice: “Karate ni kamae nashi”, en karate no hay guardia. Algo que no parece real si observamos los katas o cualquier combate. Esta frase hace referencia al estado mental que debe tener el experto al afrontar una situación de peligro. Su cuerpo no debe mostrar ningún signo de tensión o manifestar un estado de alerta, pero su mente debe estar preparada para cualquier acontecimiento.

Tampoco hay que saturar la mente con tensión y estado de alerta, ya que esto hará que se bloquee innecesariamente. Se trata de conseguir libertad, tanto física como mental, no estar pendiente de todo, sino dejar que nuestra mente funcione de forma natural, sin ser nosotros mismos los que la saturemos con nuestros pensamientos. El término “Kara” de Karate, no hace sólo referencia a una mano que no contiene armas, sino a una mente en libertad que no es inundada con pensamientos superfluos.

A nivel técnico, este precepto marca la evolución que el practicante debe tener en su práctica continuada de Karate. Explica de forma clara y concisa que el karate practicado por los principiantes no debe ser igual al practicado por el experto.

Muchas veces se cae en el error de explicar los mismos conceptos técnicos a los principiantes que a los más experimentados, exigiendo incluso que su técnica sea exactamente igual. Un practicante curtido en años de entrenamiento no debe seguir los mismos preceptos técnicos que alguien que sólo lleva unos meses de entrenamiento.

El trabajo de un kyu -grado por debajo del cinturón negro- deberá estar centrado en conseguir las habilidades y cualidades físicas necesarias para llegar al nivel de grado Dan y así trabajar convenientemente con su cuerpo. Aunque se trabajen aplicaciones, su entrenamiento debería estar más centrado en gestar una base técnica que le permita mover su cuerpo con naturalidad y eficacia. Para esto, como es evidente, se pueden usar tanto el Kihon como los katas y sus aplicaciones.

El grado Dan, en cambio, debería centrarse más en dar utilidad a los conocimientos y a las capacidades físicas desarrolladas en su entrenamiento. Se da el caso de una gran cantidad de profesores que explican los mismos conceptos, tanto técnicos como aplicativos, a grados bajos y altos. Esto es un error grave. Si profesor y alumno han hecho bien su entrenamiento, éste último tendrá la base suficiente como para dejar que su cuerpo se mueva en libertad, sin estar pendiente de la búsqueda de una técnica depurada y perfecta.

Con esto no quiero decir que los grados altos pueden hacer la técnica de cualquier manera, sino que sus requerimientos técnicos deben ser diferentes a las exigencias de los grados bajos, buscando la eficacia del movimiento ante un adversario, no adaptar su cuerpo a la complejidad técnica del karate.

Elementos como la altura de las posiciones, el recorrido de las técnicas o el trabajo de la cadera, deben ser tenidos muy en cuenta a la hora de realizar las técnicas de una forma directa y expeditiva. El grado alto debería mostrar un karate mucho más próximo a la aplicación que el realizado por un principiante.

Las posiciones deben hacerse más naturales, buscando la movilidad y cumpliendo con los requisitos fundamentales del trabajo postural de karate, pero sin forzar las articulaciones, teniendo en cuenta que el karate es una actividad que se realiza con el cuerpo, y por lo tanto, todo lo que realicemos deberá estar adecuado a su correcto funcionamiento moviéndonos de la manera más natural posible.

Las técnicas deben ser directas y con recorridos cortos, para ganar en velocidad ya que cuanto más recorrido se realice mayor será el tiempo de ejecución, algo que en los bloqueos, por ejemplo, es fundamental disminuir. El inconveniente de reducir el recorrido de las técnicas es que también se reduce la potencia de las mismas, por lo que deberemos suplir la disminución de la potencia con técnica, precisión y velocidad.

Las técnicas, principalmente los bloqueos, deben ser directas, disminuyendo parte de su recorrido. Por ejemplo, si somos atacados con un tzuki a la cabeza, lo ideal sería bloquearlo directamente con un shuto o un uchi uke directamente sin cargar a la oreja o al costado respectivamente. Masatoshi Nakayama, máximo responsable de JKA hasta su fallecimiento, comenta lo siguiente en su libro “La dinámica del Karate”: “Cuanto mayor es el recorrido, la potencia de la parada es mayor, al aumentar el recorrido aumenta la velocidad, pero una vez que se haya alcanzado una cierta experiencia no es necesario iniciar el movimiento desde el punto base de partida, porque en la realidad debe efectuarse tan solo la mitad del recorrido si se quiere llegar a tiempo. Sin embargo, si no se ha entrenado la dirección correcta partiendo del movimiento inicial básico, no podrá recorrerse la parte final del recorrido correctamente. Por ello, los principiantes deben esforzarse en aprender esa dirección fundamental de la parada para poder progresar”.

El principiante debe centrarse en dominar cada aspecto técnico del kihon y los katas, en cambio, el experto debe ser un investigador tenaz para encontrar todas las posibilidades que ofrezcan sus katas, y llegar a aplicarlos ante cualquier situación de forma natural, algo que por desgracia en la mayoría de los casos no ocurre. Muchos practicantes con muchos años de práctica se quedan en la base del kihon y la búsqueda de la perfección técnica -en este otro artículo se puede leer mi opinión al respecto-.

Para llegar a esto se debería invertir mucho más tiempo en la aplicación que en el kata en sí, al fin y al cabo, el karate es un sistema de defensa personal no un método de expresión corporal. La carga de trabajo en las clases con principiantes debería de ser de 75-25, un 75% del contenido del entrenamiento enfocado al trabajo técnico y a la asimilación de conceptos y el resto enfocado a la aplicación. Esta carga de trabajo debería ir invirtiéndose poco a poco a partir de la consecución del cinturón negro hasta que fuera contraría, 25-75, de forma que la mayor parte del entrenamiento se realice aplicando el kata, y utilizándolo como regla nemotécnica de técnicas y conceptos no como un fin en sí mismo.

En conclusión, este precepto no sólo enseña una postura mental adecuada para afrontar una confrontación, sino que también nos marca una pauta para que nuestro karate evolucione en el tiempo.

Como ejemplo pueden servir estas fotografías:



Choki Motobu realizando una postura natural


Karateka joven forzando la posición