viernes 3 de julio de 2009

Lyoto Machida

Un karateka Shotokan en el UFC




Lyoto Machida es actualmente el campeón de UFC -Ultimate Fighting Championship- en la categoría de semipesado. A fecha de hoy tiene el impresionante récord 15-0, 15 victorias por ninguna derrota.



Machida, es el tercer hijo de Yoshizo Machida, maestro de Shotokan perteneciente a la JKA y 7º Dan. La base de su entrenamiento es el Karate Shotokan, del cual es 3er Dan y el BJJ, Brazilian Ju Jutsu, del que es cinturón negro.

Este luchador viene a demostrar algo que se viene diciendo desde hace mucho tiempo, lo importante es tener claro cual es el objetivo y entrenar en consecuencia. También demuestra otra cosa, el Karate es un arte marcial tan eficaz como cualquier otro, todo depende de como lo entrenes.

Video del combate contra Rashad Evans que le supuso el título semipesado del UFC

http://www.mma-core.com/videos/_Lyoto_Machida_vs_Rashad_Evans_UFC_98?vid=10005048

Contra Rich "Ace" Franklin



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jueves 2 de julio de 2009

Juguemos a las diferencias

Un par de vídeos que ilustran lo bueno y lo malo, y que el grado, al final, no ilustra el nivel del practicante.


Primero lo malo, un supuesto 10ºDan de Ju Jutsu


Y ahora lo bueno, Mifune Kyuzo, un de los pocos 10º Dan de Judo que otorgó Jigoro Kano en vida.



Siendo un poco más perverso también se puede comparar la siguiente noticia:

Faustino Soria murió apuñalado en su domicilio

Con esta:

The battered and bruised face of a burglar who got on the wrong side of a 72-year-old former boxer
Traducción

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lunes 8 de junio de 2009

Comentario sobre otros 2 preceptos de Funakoshi

Artículo para comentar los siguientes preceptos semejantes:
- Sé continuamente consciente, diligente y hábil en tu búsqueda del Camino.
- El Karate es como el agua hirviendo: sin calor vuelve a su estado tibio.

Aquí pueden verse los preceptos del Niju Kun que he comentado hasta ahora


Estos preceptos, pueden ser tratados como uno sólo y se resumen de la siguiente manera: para aprender y dominar cualquier actividad en la vida hay que ser constante y dedicarse en cuerpo y alma a su práctica y estudio.

Como otros muchos preceptos que forman el Niju Kun de Gichin Funakoshi, estos no se interpretan de manera técnica, sino que tiene que ver con la personalidad y la disponibilidad del practicante adecuadas para el entrenamiento correcto del karate.

La constancia en el entrenamiento, es quizás uno de los aspectos que más cuesta adquirir y uno de los factores más importantes que marcan nuestra progresión en la práctica del karate. Poco se puede progresar en el Karate si nuestra práctica se limita a temporadas, dejando pasar varios meses o incluso años entre los periodos de práctica, por muy intensa que esta sea.

En el primer axioma hay dos palabras que me parecen muy significativas, diligente y hábil. Diligente, porque debemos ser cuidadosos y exactos en nuestras acciones y entrenamientos, lo que hará que nuestra técnica y facultades físicas mejoren, y hábiles, para ser capaz de reconocer nuestras limitaciones e intentar superarlas cada día.

Ambos mandatos hablan de lo importante que es la práctica constante y rigurosa del karateka, algo difícil de conseguir en los tiempos actuales, entre el trabajo, la familia, las amistades, etc. Es complicado organizar nuestra vida y sacar unas cuantas horas semanales para entrenar sin perder otras cosas.

Incluso después de haber conseguido ese hueco y tener la costumbre de acudir al entrenamiento de una forma asidua, el cómo nos impliquemos con la actividad y el cómo la entrenemos, tendrán mucho que ver en nuestra progresión como karatekas. Si somos holgazanes, si no hay esfuerzo, si en cada sesión no nos esforzamos al máximo será imposible la mejora, ya que para mejorar hay que forzar al cuerpo a que sobrepase sus límites.

Este aspecto es quizás el que más nos cuesta a los practicantes y que muchos profesores no saben o no pueden corregir entre sus alumnos, ya que depende mucho de la personalidad de cada uno. Se tiende a estancarse y dejar de esforzarse, como dice el segundo precepto, se vuelve al estado tibio, siendo muy complicado retomar el entrenamiento de alta intensidad, ya que salir de la comodidad para volver al sacrificio y el cansancio es un proceso desagradable y tedioso.

Llegar al estancamiento y a la comodidad es muy sencillo, se comienza por esforzarse poco en los entrenamientos y se sigue por faltar a clase. Poco a poco, casi sin darnos cuenta nos estancamos, y lo peor de todo es que cuando nos aprietan y nos obligan a esforzarnos, renegamos y refunfuñamos, utilizando excusas vanas y vacías, porque no queremos hacer algo que sabemos nos va a hacer sufrir físicamente.

Es muy complicado salir de esa espiral, así que es mejor no llegar a entrar nunca en ella. El instructor debe alentar a los alumnos para que el entrenamiento sea siempre al máximo nivel de exigencia posible y el alumno debe implicarse con el Karate para poder marcar claramente sus objetivos y buscarlos con empeño.

En conclusión, estos dos preceptos, nos indican que cada día de entrenamiento debe realizarse dando todo de nosotros mismos, intentando traspasar nuestros límites y mejorar en cada acción, algo complicado de realizar continuamente, pero la única manera de mejorar en nuestro Karate.

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jueves 4 de junio de 2009

Cuando la teoría y la práctica difieren. Mi respuesta

Respuesta al artículo Cuando la teoría y la práctica difieren escrito por KanoTengu en su blog.

El primer lugar, gracias por aconsejar la lectura de un artículo de mi blog. En segundo lugar, me siento en la obligación de aclararte ciertos aspectos, porque lo visto por televisión, verdaderamente, no era Karate, sino un deporte espectáculo que lo llaman de la misma manera.

Hablemos primero de los Katas y de su “aplicación práctica”. En primer lugar, como podrás ver en los ejemplos que te muestro a continuación han convertido un sistema mnemotécnico de técnicas y tácticas para la defensa personal, en un acto teatral, sumamente tecnificado y estéril, en el que las técnicas antiguas de combate han dado paso a gestos sinuosos y exagerados para ganar en espectacularidad y expresividad.

En primer lugar muestro el Kata de las competidoras españolas, Annan:


Ahora te muestro un vídeo del maestro Sakumoto, uno de los máximos exponentes del Karate Ryuei Ryu y quien dio a conocer este Kata, ya que se trataba de un estilo familiar.


Como puedes observar las diferencias son notables, y eso que el maestro Sakumoto es uno de los entrenadores de Kata de la federación japonesa.

Aquí se le ve mucho más joven, como podrás observar la diferencia con el Kata de las españolas es abismal.


En la categoría masculina pasó lo mismo, en este caso con Suparimpei del estilo Goju Ryu. Veamos el video de los españoles:


Ahora te muestro como lo realiza un verdadero maestro de Goju:


Como se puede observar, no hay nada decorativo en el Kata, nada para embellecerlo o exagerado. Los competidores realizan movimientos amplios y con potencia o lentos y con suavidad para ganar en plasticidad y expresividad, cambian los ritmos, las técnicas y los puntos de dificultad, en cambio, un maestro de Karate realiza los movimientos buscando la mayor eficacia.

En segundo lugar, y siguiendo con la categoría de Katas, creo que es conveniente que aclare algunos puntos de la parte de “aplicación práctica”. En ninguno de los cuatro Katas que se mostraron en televisión se puede ver prácticamente nada de la aplicación real de los Katas realizados. El apartado de “bunkai” lo han convertido en una excusa para dar volteretas y realizar elementos gimnásticos imposibles en una confrontación real. Es un espectáculo circense que nada tiene que ver con la realidad. Y encima es lo que se está premiando actualmente. El verdadero bunkai se trata de técnicas sencillas para la defensa personal que nos permiten tomar ventaja de un adversario.

La segunda parte de este vídeo muestra la “aplicación práctica” que realizó el equipo español. Personalmente, aunque he visto el vídeo varias veces, todavía no encuentro por ningún lado elementos del Kata Suparimpei.


Si se analiza el Kata de los franceses, ocurre exactamente igual, aunque intentan encuadrarlo algo más en el Kata, insertan elementos para ganar en espectacularidad que en cualquier enfrentamiento real serían totalmente ineficaces e imposibles de ejecutar. Incluso alguno de ellos, muy peligroso sino se ejecuta con mucha precisión u cuidado. Hay una tijera al cuello que me parece especialmente peligrosa sino se realiza con control.

Por lo tanto, no pienses que eso es el bunkai del Kata, es parafernalia atlética que parece la aplicación del Kata. Para que te hagas una idea, este vídeo muestra como aplicar un Kata:


Ahora analicemos la categoría de combate, si se le puede llamar a eso combate. En primer lugar, no es combate, para que lo fuera tendría que existir la posibilidad de que nos hicieran daño y de hacerlo. Es una esgrima de puños que consiste en realizar movimientos rápidos para acariciar al contrario. Como realizar esto es complicado y hacen falta acciones rápidas que se ajusten al reglamente, el compendio técnico se ha reducido a un par de cosas, los puños directos y alguna que otra patada circular de vez en cuando.

Como los competidores saben que no les van a hacer daño, realizan acciones que de poco servirían en una confrontación real condicionando su “técnica” a una normativa que restringe el contacto y cometiendo errores que cualquier luchador con contacto jamás cometería.

En el siguiente vídeo -min 2:56- se puede observar como un competidor recibe una patada circular en la cara y cae casi inconsciente al suelo, lo más gracioso es que el culpable es él. Lanza un Uraken Uchi -golpe con el dorso del puño-, y marca un punto, pero baja la mano derecha y pierde la atención al exagerar el Kiai, resultado, se come una patada que en UFC, por ejemplo, habría significado un KO como una catedral de grande. Cualquier espectador ajeno al Karate te dirá que el ganador debería ser el que quedo de pie, se supone que es un combate, en cambio, no sólo contaron el Uraken Uchi como bueno sino que le amonestaron con otros dos puntos por exceder el contacto.


Como bien comentas el objetivo es puntuar, además, hay que hacerlo con unos criterios que no favorecen la eficacia real de las técnicas, sino la acción más rápida y controlada. Según la normativa estos criterios son: buena forma, distancia correcta, tiempo apropiado, aplicación vigorosa, correcta actitud y Zanshin -estado de alerta-. Sería discutible si aspectos como la “correcta actitud” o el Zanshin deberían tener otra interpretación.

Otro aspecto donde estás equivocado es en que crees que esos competidores de “combate” trabajan Katas y técnica seriamente, cuando la mayoría de los competidores relegan los Katas a un segundo plano, ya que no sirven para lo que ellos buscan. Te puedo asegurar que se puede convertir a una persona sin conocimientos de Karate en competidor de “combate” en menos de dos años.

Es una pena, pero lo que llaman Karate, que no lo es, se ha convertido en una danza con movimientos parecidos al Karate y en una carrera de caricias que nada tiene que ver con el verdadero Karate.

Habría que preguntarse, tanto en el Karate, como en el resto de artes marciales que incluyen la competición, porqué se ha llegado a este punto. Yo estoy convencido de que al convertir un arte marcial para la defensa personal en un deporte se ha perdido la esencia original ya que los objetivos y los métodos para conseguirlos cambian. El concepto que se utilizaba para crear y desarrollar los Katas ya no existe, un Kata no está diseñado para un “combate” continuado, sino para resolver una situación en segundos.

Se están vendiendo dos disciplinas diferenciadas, por un lado el Kata, como forma de expresión artística y siempre buscando la técnica pura olvidando la eficacia y sobre todo, la aplicación real del mismo. Y por otro lado, el combate como una esgrima de puños que nada tiene que ver con la realidad ya que la posibilidad de ser lesionados o golpeados fuertemente casi no existe.

En conclusión, eso no se puede considerar Karate, no es un arte marcial, es un deporte que han creado a base de descafeinar y adulterar el verdadero Karate.

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viernes 29 de mayo de 2009

El gerrero sin espada

Alguien que hizo suyo aquello de "si te caes 7 veces levántate 8"







Más de uno deberíamos aplicarnos el cuento...

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jueves 28 de mayo de 2009

PIÉNSELO DOS (O TRES) VECES

Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte


Permítame un consejo, caballero. Si se tropieza con un fulano que le está dando una felpa a su legítima, o sucedáneo, piénselo dos veces, incluso tres, antes de meterse en jardines. Estoy de acuerdo en que esas cosas no deben tolerarse. Admito, además, que no permiten reflexión previa, pues actúa el piloto automático. Todo depende de la casta y virtud de cada cual. En principio, ante tales situaciones se es un mierdecilla o un tío decente. Ésa es la teoría ética. Pero estamos en España. Si defiende a señoras maltratadas, sepa a qué se expone. Una juez de Vigo nos lo recordó hace unas semanas, calzándole 3 meses de cárcel y 15.550 euros de multa a un joven de allí. Éste había cometido la ingenuidad de impedir que un pavo maltratase a su pareja. Le afeó la conducta y recibió un cabezazo. Entonces se lio la pajarraca, y el defensor de la moza le dio al otro una patada en la cara, rompiéndole la mandíbula.

Lo instructivo no es que el juicio se haya celebrado tres años después, ni que la defendida –como es frecuente– defendiera al que le zumbaba, en plan soy de mi Paco y puede darme hasta con la hebilla, si quiere. La lección cívica del asunto reside en que la juez, aun admitiendo que la defensa fue oportuna y que el primer leñazo lo sacudió el maltratador, empitonó al defensor de doncellas pese a que la sentencia reconocía que su reacción inicial «fue legítima», que el otro le dio el cabezazo «con ánimo de menoscabar su integridad física» y que el joven largó la patada «para repeler la agresión y evitar que continuase». Pese a lo cual, la juez estimó que la patada en el careto fue, sin embargo, «un exceso defensivo que no puede estar ya justificado por una notoria desproporción en el mismo». Dicho en cristiano, que el joven tenía que haberse defendido, pero menos. Con la puntita nada más. Dando unas pocas bofetadas con la mano abierta, o con unos calculados puñetacitos en el hombro. Una pelea civilizada, vamos. Políticamente correcta. De esa manera, el otro, acojonado, habría dejado de darle cabezazos. Seguro.

Me va a perdonar la juez de Vigo. De tribunales sabrá mucho, pero de peleas no tiene ni puta idea. Tampoco es que yo sea un experto. Me apresuro a matizarlo, por si acaso. Siempre fui –lo juro por el cetro de Ottokar– un cruce de osito Mimosín, Bambi y conejillo Tambor. Más o menos. Pero cualquiera que haya visto atizarse de verdad a dos tíos –la calle no es el cine– sabe que cada cual se las arregla como puede, y una vez metido en faena no anda calculando con qué da y dónde lo hace. La defensa con manos desnudas sólo es excesiva o desproporcionada si te ensañas cuando ya tienes al otro en el suelo. Mientras, se pelea para tumbarlo, con la sangre caliente y con la pericia y el coraje disponibles, procurando dejar fuera de combate a un adversario que, mientras colee, se revolverá contra ti. Y eso es lo que hay que evitar: que colee. Hasta ahí es razonable. Cuando se esparrama de tú a tú, con dos jambos dándose estiba, la desproporción viene si uno de ellos echa mano de herramientas que desequilibran la cosa, como un objeto contundente o una navaja empalmada. E incluso en tales casos lo desproporcionado es relativo. No es igual vérselas con uno de tu misma edad y calibre, que ser un tirilla de sesenta kilos delante de un animal de dos metros de largo por uno de ancho, o tener que zafarse de cuatro o cinco que te están breando o te van a brear. Ahí, a veces hay que echar mano a algo: una silla, una botella. En cualquier caso, y con permiso de la juez de Vigo, del Código Civil y del Código Da Vinci, lo aconsejable siempre es madrugar. Ser rápido, brutal y eficaz en la medida de las posibilidades que ofrezca tu forma física y tu propio cuerpo. Tu edad y tu destreza. Quien pelea lo hace para ganar, no para que lo inflen, si puede evitarlo. Si no, lo mejor es no meterse. Así que ya me dirán ustedes, en ese contexto, si va a andar uno calculando dónde pega la patada, si el golpe lo da con el puño o con la palma, si la fuerza que aplicas al leñazo que consigues colocarle al otro para menoscabar su integridad física es proporcionada, o si vulnera el artículo 33, apartado 48 bis, de la ley integral de Hostias Callejeras.

Resumiendo: cuando ayudas a una mujer, asumes una posible pelea. Y, de igual a igual, ésta no hay forma de ganarla si no es rompiéndole la cara al otro. Así que en Vigo han hecho mal tercio a las maltratadas y a los pardillos que aún las defienden. La letra de la Ley es imperfecta, y el sentido común de quienes juzgan debe templar sus errores y lagunas. Puesto que a ningún maltratador se lo disuade con palabras o una simple bofetada, la sentencia de Vigo sitúa el problema en un punto imposible. O te dejas machacar y pierdes la pelea, como el profesor Neira, o te buscas la ruina si la ganas. Hagas lo que hagas te la endiñan, y sólo aplauden si entras en coma. Eso es un disparate. Uno más de esta absurda Justicia nuestra, que siempre privilegia al canalla sobre las personas decentes. Quizás algunos jueces deberían darse una vuelta por la calle. Por la vida.

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domingo 24 de mayo de 2009

¿Qué pasa con el Karate? Mi respuesta

Respuesta al artículo ¿Qué pasa con el Karate? escrito por Angélica Velasco Torres


Me parece una entrada muy interesante en tu blog, que refleja la actualidad mediática del karate de competición.

Efectivamente, como bien comentas, el Karate no sabe venderse, aunque creo que el problema es mucho más profundo.

Creo que el concepto de competición que existe en el Karate de la WKF no es vendible y tiene que ver mucho con las normas y el sistema de competición que se utiliza. Voy a citar unos ejemplos para mostrar claramente este hecho. En fútbol, todo el mundo sabe que cuando el balón pasa la línea blanca que hay en la portería es gol. En ciclismo, el primero que llega a la meta gana la carrera, al igual que en las motos o en el automovilismo. En boxeo o en MMA (Mixed Martial Arts), cuando uno de los contendientes está tendido en el suelo KO, ha perdido el combate. Para el público de estos deportes las reglas son sencillas y claras, el espectador no tiene problema para ver lo que está pasando en el partido o en la carrera.

En cambio, el Karate, visto desde el ámbito del espectador no es tan claro, las acciones de los competidores son tan rápidas que el profano en la materia no entiende por qué se ha concedido un punto o una amonestación. Incluso nos pasa a los propios karatekas que en muchas ocasiones no tenemos claro por qué gana un contendiente u otro, sobre todo en las pruebas de kata.

En esta categoría, donde se supone que debería ganar el competidor más técnico, ni siquiera se tiene una normativa que diga quién gana. Muchas veces se oye en las finales de los campeonatos importantes que cualquiera de los dos podría haber ganado ese encuentro. Algo inaceptable, porque para que el público aprecie y distinga el trabajo de un campeón de alguien que no lo es, debe haber algo sencillo que le diga porque gana ese competidor y no otro. Debería existir un mismo baremo y estilo para todos los competidores, de forma que los katas estuvieran unificados en su forma de realización para que el espectador y los árbitros pudieran identificar claramente los errores y las diferencias entre los contendientes. Quizás se podría plantear un sistema de puntuación parecido al de la gimnasia rítmica, donde cada juez podría medir un aspecto específico del ejercicio, el kime, el kihon, la expresividad, etc.

En combate tampoco están las cosas adecuadas para que el espectador las entienda fácilmente, como anteriormente he comentado, las acciones son demasiado rápidas y en muchas ocasiones el espectador no tiene la capacidad ni los conocimientos adecuados para analizar que está pasando en el combate. Hay muchos gestos diferenciados del panel arbitral y la presencia arbitral es tan alta que el espectador necesita un profundo conocimiento de la normativa para saber que está pasando, porque entre penalizaciones de categoría 1 ó 2, puntuaciones de tres formas diferentes, tiempos, árbitros con banderas, y demás, sino se conoce la normativa, el espectador no sabe qué pasa en el tatami.

En tu artículo comparas el karate con otros deportes, como el ciclismo, el boxeo o el golf. No creo que tu enfoque sea el adecuado. Por ejemplo, personalmente creo que precisamente uno de los problemas del karate de competición es su excesivo dinamismo. La comparativa es muy simple, una etapa de ciclismo dura al menos 3 horas, un combate de boxeo profesional se puede llegar a decidir en 12 asaltos de 3 minutos, o una carrera de coches dura una hora y media. Hay espectáculo durante un cierto tiempo que sirve para entretener al espectador durante un buen rato. Un combate de karate, incluyendo las interrupciones que realiza el árbitro, no dura más de 5 minutos. Esto hace que no sea vendible, ya que si se retransmitiera por televisión, la publicidad duraría más que el combate.

Para que el karate de competición triunfe y sea reconocido como otros deportes, debería cambiar el concepto y dar espectáculo durante mucho más tiempo.
Dices que el karate es un deporte limpio, efectivamente, demasiado limpio. Hace tiempo salió una encuesta entre los espectadores de la Fórmula 1 en la que se decía que los espectadores querían ver adelantamientos y accidentes. En boxeo o en eventos como el UFC (Ultimate Fighting Championship) los momentos más álgidos y de más audiencia se producen en las victorias por KO. Quizás algo más de “carnaza” haría que el karate fuera más seguido. El karate es tan limpio que al tener que controlar los golpes los competidores, el espectador no entiende cuando a alguien le golpean fuerte se penalice. El karate debería mostrar un poco más de contacto para dar mayor sensación de realismo.

Sigues en tu artículo comentando el tema de los patrocinios, personalmente, creo que no tienes razón, que una marca comercial ponga dinero en un evento deportivo no tiene nada que ver con “asociarse a los valores tradicionales del Karate” sino con ganar dinero con la publicidad que se genera.

Mientras escribo esta respuesta estoy viendo el UFC 98, un evento de artes marciales mixtas y me sirve de perfectamente de ejemplo. Me llama poderosamente la atención que se realiza en el MGM Grand Garden Arena, uno de los mayores casinos de Las Vegas, las gradas están llenas, más de 12.000 espectadores, y se retransmite en directo a varios países a través de pago por visión e internet, repartiendo más de 100.000 dólares en ganancias para los ganadores de los combates. Si observamos cualquier carrera de Fómula 1 o eventos de talla internacional como Roland Garros, veremos grandes patrocinadores que aportan grandísimas cantidades de dinero para que su nombre aparezca por todas las televisiones. También los ganadores deben obtener grandes premios, Roger Federer, por ejemplo, en el último Master de Madrid se embolsó 585.000€.

Hay algo que sí comparto contigo, si el karate competitivo quiere triunfar y darse a conocer debe avanzar hacia el profesionalismo, quizás tomando como ejemplo al tenis y al circuito de la ATP o de la Fómula 1. El karate debería tener muchos más eventos donde los premios fueran cuantiosos y la cobertura tanto televisiva como publicitaria adecuada. Todavía recuerdo cuando se celebró en Madrid el campeonato del mundo de karate en el 2002 y nadie ajeno al karate se enteró. Era la competición más importante del año y sólo hubo unas pocas notas en los periódicos.
Para que el karate de competición triunfe debe dar mucho más espectáculo y ser mucho más claro para el espectador. Un campeonato del mundo no debería resolverse en un solo fin de semana, debería solucionarse a lo largo de toda una temporada. Además, no importa que el karate sea olímpico o no, tenemos el caso del tenis, donde las olimpiadas son un evento más en el calendario.

En conclusión, y aunque yo no estoy muy de acuerdo con el karate de competición, para que el karate triunfe como espectáculo debería cambiar su filosofía y apostar por modelos como el UFC, la Fómula 1 o el tenis.




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lunes 11 de mayo de 2009

Kakie Goju ryu

Video de Eric Higaonna, hijo de Morio Higaonna, realizando una gran exhibición de Kakie, un ejercicio muy típico de los compañeros de Goju.


Para que luego digan que en Karate sólo hay golpes.


El trabajo que realizan de Ura Waza en impresionante.

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jueves 7 de mayo de 2009

El poder del Chi

Sigo mostrando esas perlitas que encuentro en la red de redes. Esta vez el grandioso poder de la energía interna


En un programa de la TV japonesa apareció lo siguiente:


El "amigo" decía que había participado en 200 combates sin reglas y siempre había vencido. Como no era de espera hubo alguien que le retó a un combate:


Menos mal que trata al abuelo con cierto respeto y sin ensañarse con él.
Otros ejemplos:


El maravilloso mundo del poder del Chi del Lama Dondrup Dorje:


Con retiro espiritual en Grecia y todo:





Las lectoras de Cosmopolitan también conocen a este personaje



Todavía tengo algunos ejemplos más en la recámara, proximamente, fundadores de sus propios estilos...

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